Me mudo

Publicado en azules intensos el 2 de Febrero, 2007, 15:51 por NickCorey
Cambio este blog de servidor, me piro de aquí. A partir de ahora, estaré alojado en otras profundidades y éste, aunque permanecerá abierto, quedará inactivo a partir de ya. Hagan sus correspondientes cambios en la barra de favoritos.

La llamada: I

Publicado en azules intensos el 31 de Enero, 2007, 17:00 por NickCorey
Esta mañana, Virginia, la editora gráfica de MAN, me llamó para que le enviase una rápida selección de retratos varios (¡?) para algo que andaban preparando. De regreso, comencé a buscar entre mi archivo fotográfico sin saber muy bien qué poder enviarle y cometí la imprudencia de liarme un canutito para atenuar tan tediosa misión. Porque cada foto es un cacho de una vida, de un momento, de una coyuntura, congelada, paralizada o arrancada con o sin el beneplácito del fotografiado, e interpretada -en el caso del retrato- por un movimiento seco que decide captar ese instante fotográfico y no otro… Y ese “click”, suele ir acompañado de una circunstancia vital para el que lo efectúa que, inevitablemente, le transporta (si está fumado) a enclaves que gravitan por la ecuación del espacio/tiempo. No sé muy bien por qué elegí estas fotos (poco amables) para MAN (tal vez el momento vital), pero he querido colgar algunas de ellas porque en su día me hicieron sentir bien. Jorge Ilegales una tarde de invierno en la calle Jardines, antes de un concierto; Montero Glez tras picar unas aceitunas junto a ‘El Cerillero’ en el café Gijón; Óscar Jaenada una mañana de fumada marihuanosa (y de su cosecha) en Malasaña, meses antes de meterse a rodar Camarón o el tatuador de Mao tras dos días dándole al “click” de la cámara en su estudio para un reportaje.

La llamada: II

Publicado en azules intensos el 31 de Enero, 2007, 15:53 por NickCorey

Las increíbles aventuras de Claudia y Cavanilles

Publicado en azules intensos el 25 de Enero, 2007, 18:52 por NickCorey

Instintos y otras extrañezas

Publicado en azules intensos el 23 de Enero, 2007, 20:28 por NickCorey
Hacía años que la luz de la última estancia de la casa no encendía. Parecía un problema de conexión, de cables, que ni yo primero, ni Jesús más tarde, pudimos resolver jamás sin miedo a perecer electrocutados. Así que habíamos ideado un sistema de lámparas que le daban luz a la amplísima habitación, contando con que la lámpara colgante del techo jamás volvería a encenderse. Hasta ayer. Justo antes de cerrar la puerta por penúltima vez, dio varios destellos de luz, como un flash, que me dejaron atónito y pensativo. Se me ocurrió que tal vez era una suerte de despedida de mi casa, que me decía 'adiós, compadre, por todos los años que pasamos juntos, que sepas que somos conscientes de que te piras; buena suerte, chaval'. Y cerré. Hoy volví. Mañana he quedado con la casera para devolverle las llaves y he querido darle un último repaso a la casa antes de citarme con ella. Y andaba por el comedor revisando unos números de Primera Línea del año 92 (¡!) cuando de pronto, el sonido feroz y penetrante de una ambulancia pareció quedarse quieto justo enfrente de mi portal. Me asomé. Cinco pisos más abajo, un Equipo A naranja saltaba de la furgoneta del SAMUR abalanzándose sobre un taxi del que sacaron un peso muerto y gordo de unos 50 años aproximadamente, dejándolo caer al suelo. Le arrancaron la camisa y comenzaron a reanimarle. Entonces recordé que justo hoy me había dejado en otra casa la cámara que siempre llevo conmigo en el bolsillo del pantalón: una Panasonic del tamaño de un paquete de Malboro de 10 cigarrillos que me traje de Nueva York, capaz de captar imágenes a una resolución de 7,2 megapíxels, cuya nomenclatura me pareció súper sexy desde el mismo día que la adopté: Lumi(x). Lo cierto es que tal como están las cosas, no hubiese tenido más que disparar desde el balcón sin mover ni una sola pestaña, enviarla desde este mismo cibercafé a unos de los dos periódicos locales ávidos de rellenar sus páginas de sucesos, y me habría sacado un pequeño pico con el que pagar un par de semanas de vicios fumetas. Pero joder, lo único que llevaba encima era el acordeón de carnets de prensa caducados, rigurosamente falsos o en circulación (creo que sólo uno, el que precisamente me acredita como fotógrafo de la revista Primera Línea), que siempre guardo en la cartera. Al fin y al cabo yo empecé así, sacando fotos de todos los accidentes que me cruzaba en mi camino y vendiéndoselas luego a alguno de los dos periódicos de esta bendita ciudad, que nunca decían que no a mis propuestas catastróficas. Pensé entonces que, como un chiste macabro, todo volvía a su origen. Como los flashazos de la lámpara, ayer. Por cierto, el señor gordo e inconsciente falleció. El equipo de emergencias no pudo hacer nada por reanimarle y al cabo, desmontaron el chiringuito y lo cubrieron con una sábana. Deberían reducir el coste de la bajada de bandera.

Good bye, Ruzafa

Publicado en azules intensos el 19 de Enero, 2007, 22:42 por NickCorey
Me acabo de comer un kebab bajo la universal luz blanquezina y (o) verdosa que ilumina este tipo de antros, allá donde estés. Da igual Marruecos, da igual Jordania, da igual Irán, Egipto, Túnez... Da igual Ruzafa. Soy egoísta, me siento egoísta, pero ojalá que algunos lugares no evolucionen nunca. Que el olor a especias y el sonido afónico de onda media de radios raídas por el tiempo no den paso a un civilizado primer mundo que sólo sabe oler a Don Limpio y mostrar suelos rebrillantes de asepsia y soledad. Soledad. Uno jamás se siente solo en estos antros aunque él sea sólo el único ocupante de una banqueta enfocada de luz blanquecina y (o) verdosa. Da igual si el kebab está regentado por un pakistaní, por un indio, un turco, un persa o un moromierda... En el fondo (mientras nos suene exótico y lejano) todo nos parecerá igual de exótico y lejano. Y seremos felices. Autocomplacientes. Molones. Hoy es mi último día en el piso de Sueca (Sueca caleidoscópica que se nos va...). Mañana, a las 9h a.m., comienza el traslado. Al salir del kebab, he visto un tipo que lloraba a moco tendido sentado frente al volante de su coche mientras una chica (tal vez su chica, o ex chica), de espaldas a mí, y fuera del vehículo, tenía toda la pinta de estar dándole boleto. Qué patéticos podemos llegar a ser... El ser humano puede llegar a mostrarse como un ser realmente lamentable. Tengo mono de Marruecos. Quiero perderme por sus calles, pasar el tiempo en un café, sentado, fumado, sólo, o acompañado, mirando, oliendo, observando, comparando... Cómo de mierda puede llegar a ser la vida en Europa.

Nuevos planes, idénticas estrategias

Publicado en azules intensos el 15 de Enero, 2007, 18:37 por Nacho Vegas

"Parece ser que va a llover, el aire aquí es más cálido",
me dijo una mujer de aspecto amable y peinado imposible
esta mañana en el ascensor. ¿Por qué nadie me iba a mentir allí?

Tal revelación me impidió dormir.
Tracé un ambicioso plan; consistía en sobrevivir.
Y mi voz era un imán, y así logré captar,
paseando por el Carrefour, a un ejército de un centenar.

Y nos reuniremos en los aeropuertos, y al calor de una smoking-room
en la que no entra aire ni luz hablaremos del tiempo y acaso del gobierno,
y trazaremos nuestro magno plan, y a una estación sucederá otra igual.

Parece ser que fracasé;
mi rostro hoy no apareció por televisión.
Da igual; yo…
como buen occidental, sé nadar igual que un pez,
un pez en un mar de mediocridad.

Casi claudiqué.
Decian de mí: "con lo que hay dentro de ti, no estará nada mal si mañana estás aquí".
Y en la cama de un sucio hospital continúo en soledad
disparando como Kevin Ayers a una luna llena, tan, tan llena,
que no puedo fallar, que no voy a fallar.

Y sé que no querrás volver a confiar en mí;
ya nadie confía en la energía nuclear después de lo de Chernobyl.
Pero el cielo, aun tan negro, es nuestro cielo, es nuestro, y tengo un ambicioso plan; consiste en sobrevivir…

(Te quiero, y no he hecho y sé que no haré jamás nada más real y nada más sincero.
Te quiero, y tengo un plan para los dos; consiste en sobrevivir.)

Susto

Publicado en azules intensos el 4 de Enero, 2007, 0:35 por NickCorey

Es la primera vez que me he asustado al ver a un hombre de color... ¡¡¡Cáspita, mirad cómo se llama el negro!!!!

Finiquito

Publicado en azules intensos el 3 de Enero, 2007, 17:35 por NickCorey

Torció la esquina del fracaso y se adentró Cortezo arriba hasta desembocar en la plaza de Jacinto Benavente. En línea recta, le separaban cinco minutos de la que hasta hacía dos días había sido su oficina. Cogiendo temple, zigzagueó la Puerta del Sol y apretando dientes y puños, se estrelló contra el hormiguero de Preciados deseando no encontrar la excusa perfecta para romperle la crisma al espíritu de la Navidad. A su izquierda, una demostración de maquillaje en un escaparate del Corte Inglés reunía en semicírculo a una nube de seres silenciosos y expectantes. A la derecha, los ejércitos de Gallardón traídos de la nueva Europa taladraban el impoluto firme inaugurado apenas escasos meses atrás, ajenos por completo al trasiego de una ciudad que nunca les pertenecería. A su espalda, la llamada de Cristo en arenga bilingüe se perdía entre un barullo tan despreciable como la propia rabia acumulada en cada tenso músculo de su cuerpo. Cuando reflotó en Callao, prosiguió su indolente paseo, cruzó Gran Vía hasta llegar al edificio y una vez dentro del hall, abrió sin hacer demasiado ruido la puerta del ascensor que le llevaría hasta la quinta planta de su ahora extinto trabajo. Por el camino, y mientras fijaba la vista en el techo del elevador, pensó en derribar la entrada de Administración de una patada a lo be water. Pensó en entrar en el despacho con la polla por fuera de la bragueta y también pensó en marcarse un último calvo frente al despacho de su ex director. Pero el caso es que una vez allí, se limitó a firmar con manos ausentes y labios prietos todos y cada uno de los innumerables papeles que una voz sin rostro le explicaba desde la lejanía, sin el menor sentimiento de estar rubricando una liberación o una condena: tan sólo una decepcionante, chata y clara indiferencia, parecía acompañarle durante aquel aséptico momento musicado por el movimiento de unos labios que se encontraban ya a miles de kilómetros de su cabeza. "Me cago en mi puta vida" -pensó para sus adentros con media sonrisa. "Si ahora me tirase un pedo iba a oler a azufre". Y de un doble salto mortal aterrizó de nuevo en la Gran Vía. Hacía un sol espléndido y el infierno no parecía tener ninguna prisa por verles llegar.

Despedida

Publicado en azules intensos el 2 de Enero, 2007, 12:25 por NickCorey

El otro día envié un mail a todos mis ex compañeros del periódico. Decía así:

Hola a todos!

Pese a la fecha de hoy, 28 de diciembre, el asunto de este mail no es ninguna broma, jj.

Imagino que sabréis (porque aquí las noticias corren como la pólvora) que hoy dejo de trabajar en 20minutos.

Que cada cual saque sus propias conclusiones.

No más me apetecía poner un mail de despedida porque durante estos fugaces seis meses he conocido gente cojonuda, auténticos titanes del oficio y monstruitos entrañables (que dada mi debilidad por el lado marginal del ser humano, es una cosa que me ha hecho muy feliz). Seguro que me he dejado un montón de gente por descubrir, pero es lo que tiene trabajar aislado aquí arriba, en un palomar, que sólo oyes las peroratas de los cabroncetes de Producción, una sección que, por cierto, sí es un crack.

Así que sin más, un beso muy fuerte a todos y como dijo un fumeta sonao que conocí a saber dónde... "sólo las montañas no vuelven a encontrarse". No lo he vuelto a ver en mi puta vida, pero no digáis que la frase no merece un relámpago de fondo.

En fin,

que este mundo es pequeñito y que seguro que volvemos a coincidir antes o después. Nunca se sabe.

Sed felices y ya sabéis, ¡hasta la victoria siempre!...

... peste de frases hechas, gñé!

Salud.

Publico aquí, en los comentarios, algunas de las respuestas recibidas.

Gracias.