Mayo del 2006
Publicado en azules intensos el 24 de Mayo, 2006, 11:19
por NickCorey
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Ayer, tras entrevistar a Lena, me fui de presentación (hola qué tal). Y salí asustado. Una editorial nos había citado a mediodía en un restaurante árabe de la calle Recoletos para darnos de comer un buen cous-cous, al tiempo que nos daba a conocer la publicación de una novela histórica cuyo nombre no viene al caso. Y la sorpresa vino cuando comenzó a hablar una de las ponentes convocadas para la ocasión, que estaba camuflada entre el bullicio de los comensales: Ángela Rodicio. Ángela Rodicio es esa gran profesional que -como todo el mundo sabe- no supo qué contestar cuando desde los estudios centrales de TVE le preguntaron cómo se llamaba la plaza en la que había estado alojada varios meses y donde estaba siendo derruida la estatua de Sadam Hussein –en directo- durante la caída de Bagdad. Acojonante. El caso es que la cosa ya empezó mal. Habló de la novela histórica como ese tipo de novela "que es muy difícil que termine bien" (en cuanto a calidad literaria), ya que "resulta complicado terminar de hilar con éxito una historia novelada". "Y ésta –añadió magnánima- lo hace". Touché. ¿Cuántas novelas (da igual que sean históricas que de Corín Tellado) se habrá leído esta buena mujer? En fin. Pero lo mejor aún estaba por llegar. "Al final, quien gana es el HIJODEPUTA" –concluyó. Y la palabra HIJODEPUTA sonó tan chirriante como ridícula en su vocecilla de flautín desafinado. Imagino que es lo que tiene haberse criado entre las trincheras y el humo de la guerra, que debes utilizar la palabra HIJODEPUTA venga o no venga al caso. Porque los que estuvieron allí son así y entre ellos se entienden y se gustan y se demuestran lo curtidos que están. Incluso en el lenguaje. Las cosas hay que llamarlas por su nombre y tal y cual.
Aunque lo mejor –insisto- aún estaba por llegar. Pobre autor, lo que tuvo que aguantar. Y es que "lo mejor", para nuestra desgracia, se encontraba entre la prensa. Paso a describir. A mi derecha, un escritor (positivamente frustrado), fumador de pipa, cuya única pregunta a mala hostia vino tras una "pequeña introducción para poder situar la cuestión" –según sus propias palabras-. Una pequeña introducción que a todos nos interesaba muchísimo, por supuesto. "¿Qué es la novela histórica? Porque claro –carraspeó- en cuanto pasan dos años de la publicación de una novela ya puede considerarse histórica". Juro que llego a ser yo el autor y me levanto y le meto una hostia que lo dejo seco. Pero el tipo –el autor- debía ser más elegante, menos amargado que su interlocutor o, simplemente, más templado. Porque aguantó como un campeón. En fin... A la izquierda del escritor frustrado, el joven crítico de 150 años y con unas ojeras que le llegaban hasta el suelo, intentando seducir a la treintañera rubia y periodista ostentando una "pequeña" amistad con Raimon, que como todo el mundo también sabe, es otra joven promesa. Y por último, un gordo feo y desdentado cuya propia fealdad le había abocado a refugiarse en la literatura ya que era tan jodidamente desagradable que no habría podido perder el tiempo intentando relacionarse sentimentalmente. Y digo yo. ¡Me cago en los patéticos ambientes literarios!
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Publicado en azules intensos el 23 de Mayo, 2006, 1:05
por NickCorey
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Y mierda. Hoy he vuelto a salir muy tarde de currar y apenas me ha dado tiempo para comprarme dos latas de cerveza en el chino de debajo de mi casa –dos Mahou, pol favol- y un triste bocadillo de tortilla española más que aceitosa en el único bar de todo Tirso que quedaba abierto. Porque lo demás todo era noche. Cerrada. Y digo yo que algo tendrá PIN, porque recién iba a escribir sobre Manu (alias El Folli), maquetador de pro y mejor hombre multiusos, el cual me iba a pasar una foto cachondona para ilustrar mi portadilla acerca del GRAN EVENTO y algo hizo PIN. Y también iba a escribir sobre una tipa llamada Lena a quien voy a entrevistar mañana y sobre la cual no tengo ni puta idea –salvo que está buena, a juzgar por la carátula del cedié- y de pronto algo PODEROSO hizo PIN. Porque buscaba vuelos, trenes, hidroaviones para ir al Primavera, pero no encontré nada. Y cómo no, la cosa acabó en desencuentro. Desencuentro Total 3. PIN, desde aquí te lo digo: me gustas demasiado y este trabajo de mierda me está matando.
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Publicado en azules intensos el 21 de Mayo, 2006, 22:21
por NickCorey
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No sé, no sé... ¿Para qué tener un blog si luego uno no es capaz de dinamizarlo, propagarlo o incluso vocearlo?
Escribo gilipolleces sin sentido esperando el día en que le encuentre algún sentido a escribir gilipolleces sin sentido. Y mientras, espero no sé muy bien qué...
En fin, pienso que allá al lado, a un lado no muy lejano, tal vez sí exista alguien a quien me gustaría rebotarle este blog (de pacotilla)...
Un beso, friki.
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Publicado en azules intensos el 19 de Mayo, 2006, 1:46
por NickCorey
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Todos los días trato de disciplinarme y escribir. Y sin embargo... a) o no encuentro el momento o b) cuando lo encuentro no me apetece. Debe ser este maldito trabajo. Escribo demasiado (poco) pero paso muchas horas pegado al ordenador y cuando acabo lo único que me apetece es destrozar(me) en un sofá o en una terraza lavapiesera engulliendo el agrio frescor (irritante) de una birra bajo el cielo puerco de Madrid. A veces siento que la vida pasa demasiado rápida o yo voy demasiado lento. Divago (doctor).
Esto me hace recordar que hoy Pilar me envió la promo del nuevo disco de Polar. Y qué mala suerte que Paco Grande enviara a fábrica la única copia en buen estado que les llegó del Branhart texano, porque Jesús no pudo ponerme nada este finde en Valencia. Lo había escuchado ya, pero en una copia un poco chunga. Y ahora se me ocurre que Polar pega con Pilar. O viceversa.
Hoy aluciné. Aún no había terminado de escribir la portadilla de La Revista acerca de un gran descubrimiento, cuando me vi en un autobús descapotable siguiendo el concierto de El Canto del Loco desde Callao hasta Neptuno. Qué gran momento surrealista y freak. Millones de adolescentes colapsando la Gran Vía, correteando alrededor y por delante y por detrás y hasta por los lados -auténticamente entregados-, mientras Alex de la Iglesia rodaba un videoclip. O algo así, la verdad es que no me enteré bien. El caso es que entre prensa e invitados y El Pera, ¡viva El Pera!, la cosa terminó yéndose de madre. Fue divertido. Y entrañablemente casposo. Y hasta se me ocurre -si me pongo tremendo- que un poco tristón. Qué puta es la adolescencia.
Vaya, al final me salió algo. Trataré de escribir más.
P.D. - Hoy estuve comiendo con mi buen Benedicte en un chino cojonudo que descubrió en los suburbios de San Bernardino, El Rey de Tallarines. Puede que suene raro, pero son los spaguettis más cojonudos que me he comido en mi puta vida. ¡Eres grande, Benedictón!
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